Una torre carcomida por el tiempo, desde adentro. Una estructura ya frágil de vigas descubiertas protegidas sólo por el polvo. Sin muros, los muros están afuera (y cuando digo afuera es todavía adentro, la cara de "afuera" que mira hacia adentro). Con un vacío de por medio, los muros están ahí: con sus ladrillos grises,con sus gritos que apestan a silencio.Ese es su hogar.
En esta penumbra, la única luz proviene de una enorme polilla que se posa en cada esquina de los cuadros que describo. Su cuerpo peludo y sus alas tan ásperas, tan secas. La polilla brilla y su luz se refleja en las vigas metálicas, en la silla de ruedas de la inválida. Las otras tres, las válidas, ahí están, la miran, la sufren. Una de ellas trata de tocar el muro: se arrodilla ante el vacío y estira su cuerpo hacia la nada para ver si con la mano toca un ladrillo. Su torso dibuja un arco que las sombras esconden. No toca nada. Cae. Y no grita. Asume el movimiento de su cuerpo y la trayectoria que guía la Tierra, desde adentro.
Las otras dos frente a la inválida.
jueves, enero 15, 2009
domingo, marzo 09, 2008
Parece (porque todo siempre sólo aparenta) necesaria la purga.
Un poco muerta hacer la autopsia, urgar, sacar a flote entre este río de pus, la causa. Como si eso eliminara el poco de la muerta. Pero el campo está minado y los guantes de latex dentro del torax sólo extraen más mierda de la que es posible respirar. Por eso no respira más.
Un poco muerta hacer la autopsia, urgar, sacar a flote entre este río de pus, la causa. Como si eso eliminara el poco de la muerta. Pero el campo está minado y los guantes de latex dentro del torax sólo extraen más mierda de la que es posible respirar. Por eso no respira más.
viernes, marzo 07, 2008
sábado, diciembre 29, 2007
big-bang
Cuando escribo... te escribo a ti. Hacia ti corre toda mi atención, mi núcleo, mis sentidos, mi esfínter. Desde ti parto, me parto para salir de ti como ese "me" que se queda atorado entre tus pasos, entre tus sapos, pasos. Como es que si así fuera, no estoy segura de saber que me enteindes, sednietne em euq nada es casual, la coincidencia. Quizá la coincidencia de ti y de mi en un punto a partir del cual te encuentro y departo... el parto.
jueves, septiembre 13, 2007
Hoy me hiere tanto el aire que tengo el pecho agujereado.
Dentro de una raja de mi carne alcanzé a ver una bala y la tomé entre mis dedos. No había visto antes ninguna pero tu recuerdo estaba siempre acompañado de una igual a aquélla.
¿Cuánto tiempo hace que estás fermentando el eco de tu muerte?
¿por qué el sonido del balazo se suspende siempre antes de detonar?
y el instante congelado, y mi pecho...¡ay mi pecho tan herido!
Dentro de una raja de mi carne alcanzé a ver una bala y la tomé entre mis dedos. No había visto antes ninguna pero tu recuerdo estaba siempre acompañado de una igual a aquélla.
¿Cuánto tiempo hace que estás fermentando el eco de tu muerte?
¿por qué el sonido del balazo se suspende siempre antes de detonar?
y el instante congelado, y mi pecho...¡ay mi pecho tan herido!
domingo, septiembre 02, 2007
mi másmédula
En la gravedad del sonido, los ecos cavernosos evolucionan en el aire a medida que se acercan al oído. Llegan a crear, en quien lo escucha, lo oscuro, lo vacío. Vacío de lo conocido, negación de aquello pero aún, punto de partida. Esa implosión rítmica arrulla hacia un sueño involuntariamente eterno, el no parto, el in-parto (inpharto).
La anulación, la violación de un lenguaje que resulta en la concepción de uno nuevo, de uno que hiere, por su origen, por su ser irruptor. Porque ha nacido de un sonido que entró susurrado en el cuerpo para ponerlo en duda… al cuerpo mismo y al sonido. Porque desnuda la poesía y se la come al ritmo de sus versos. Y así repite, se repite a modo de invocación, de mantra. Como llamando a un todo (al tatatodo) que no responde porque es silencio, porque ahí está todo en orgía con nada.
Girondo canta un réquiem por los doctos y eruditos. Por la estructura medida y la palabra bien dicha. En sus versos, paulatinamente, la evocación de lo dicho aparece, se crea desde un espacio primigenio, inmaculado pero transgresor donde cohabita lo factible con lo imposible vueltos materia inefable. Así, el no que noa va afirmando lo que sí es desde la negación, noando el sí: el no.
La anulación, la violación de un lenguaje que resulta en la concepción de uno nuevo, de uno que hiere, por su origen, por su ser irruptor. Porque ha nacido de un sonido que entró susurrado en el cuerpo para ponerlo en duda… al cuerpo mismo y al sonido. Porque desnuda la poesía y se la come al ritmo de sus versos. Y así repite, se repite a modo de invocación, de mantra. Como llamando a un todo (al tatatodo) que no responde porque es silencio, porque ahí está todo en orgía con nada.
Girondo canta un réquiem por los doctos y eruditos. Por la estructura medida y la palabra bien dicha. En sus versos, paulatinamente, la evocación de lo dicho aparece, se crea desde un espacio primigenio, inmaculado pero transgresor donde cohabita lo factible con lo imposible vueltos materia inefable. Así, el no que noa va afirmando lo que sí es desde la negación, noando el sí: el no.
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jueves, julio 26, 2007
CCP
En el horno de mi boca se cuecen graves palabras. En la fragua de mi pecho se bañan en hierro para así lograr un golpe más certero. Ya las voy colocando, una a una detrás de la lengua pero aún no puedo lanzarlas...
Quiero quitar de enmedio la ira que irrita mis ojos para no errar el centro y desarmarte todo. Ojalá que al pasar mis palabras retumben en tus oidos y por las noches no te deje soñar su zumbido.
Quiero quitar de enmedio la ira que irrita mis ojos para no errar el centro y desarmarte todo. Ojalá que al pasar mis palabras retumben en tus oidos y por las noches no te deje soñar su zumbido.
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